Hay momentos en los que sabemos perfectamente qué hacer con nuestra mascota: si toca una vacuna, una revisión o llevamos varios días observando algo que nos preocupa, pedimos cita y listo.
La duda aparece cuando sucede algo de repente.
El perro empieza a respirar de una manera extraña. El gato entra varias veces en el arenero pero no consigue hacer pis. Nuestra mascota vomita varias veces seguidas. O, simplemente, la vemos diferente, apagada, como si algo no fuera bien.
¿Hay que esperar? ¿Podemos observarla unas horas? ¿O deberíamos acudir al veterinario cuanto antes?
No siempre es fácil responder. Y precisamente por eso merece la pena conocer algunas señales que no deberíamos pasar por alto.
Cuando respirar deja de ser algo normal
Quizá sea una de las situaciones que más rápidamente debería llamarnos la atención.
Si un perro o un gato tiene dificultad para respirar, hace un esfuerzo evidente con el abdomen, mantiene el cuello estirado para intentar coger aire o presenta una respiración anormalmente rápida, no es momento de esperar a ver si se le pasa.
También debemos prestar atención al color de las encías y otras mucosas. Si aparecen muy pálidas, azuladas o con una coloración claramente diferente a la habitual, es una señal de alarma.
Ante una dificultad respiratoria importante, la recomendación es buscar atención veterinaria cuanto antes.
Una convulsión siempre impresiona
Ver a nuestro animal sufrir una convulsión puede ser realmente angustioso, sobre todo si nunca hemos vivido una situación así.
Lo primero es intentar mantener la calma y evitar que pueda hacerse daño. Podemos apartar objetos cercanos, protegerlo de golpes y dejar espacio a su alrededor.
No debemos sujetarlo con fuerza ni intentar abrirle la boca o meter los dedos dentro.
Después, cuando haya pasado, conviene fijarnos en cuánto ha durado y en cómo se encuentra el animal.
Una convulsión puede tener diferentes causas y necesita ser valorada por un veterinario, especialmente si es la primera vez que ocurre, si se repite o si el animal no recupera su estado habitual.
Si no puede orinar, no esperes
Este punto es especialmente importante en los gatos.
Un gato que entra repetidamente en el arenero, se coloca para orinar pero no consigue hacerlo, maúlla, se muestra inquieto o parece sentir dolor puede estar ante un problema urinario que necesita atención.
A veces se confunde esta situación con estreñimiento o incluso con un problema de comportamiento.
Por eso, si vemos que nuestro gato intenta orinar y no lo consigue, no deberíamos esperar al día siguiente para comprobar si mejora.
La dificultad para eliminar la orina puede convertirse en un problema grave.
Vomitar una vez no es lo mismo que vomitar repetidamente
Todos conocemos esa escena: nuestro perro o nuestro gato vomita y automáticamente pensamos que ha comido algo que no debía.
Un vómito aislado, si después el animal se encuentra perfectamente, no tiene por qué significar que exista una emergencia.
La situación cambia cuando los vómitos se repiten o aparecen junto a otros síntomas.
Si además está decaído, tiene dolor, rechaza el agua o la comida, aparece sangre, tiene diarrea importante o presenta el abdomen hinchado, es recomendable consultar con un veterinario.
Lo importante no es solamente el vómito. Hay que mirar al animal en su conjunto.
Una herida que sangra mucho tampoco debería esperar
Los pequeños cortes pueden ocurrir, especialmente en animales activos.
Pero un sangrado abundante, una herida profunda o un traumatismo importante son situaciones diferentes.
Si además el animal está débil, muy dolorido o presenta otros signos después de un golpe o accidente, necesita ser valorado.
En estas situaciones conviene mantener la calma y evitar aplicar medicamentos o productos sobre la herida sin indicación veterinaria.
¿Y si ha comido algo que no debía?
Aquí hay una regla sencilla: si sabemos o sospechamos que nuestra mascota ha ingerido una sustancia potencialmente tóxica, no esperemos a que aparezcan síntomas.
Chocolate, determinados medicamentos, productos de limpieza, algunas plantas y otras sustancias habituales en casa pueden resultar peligrosas para perros y gatos.
Si ocurre, intenta recordar qué ha ingerido, aproximadamente qué cantidad y hace cuánto tiempo. Si tienes el envase del producto, guárdalo y llévalo contigo o tenlo a mano cuando hables con el veterinario.
Y algo importante: no provoques el vómito ni administres remedios caseros por tu cuenta. Dependiendo de lo que haya ingerido, hacerlo puede incluso empeorar la situación.
A veces la señal es que simplemente “no es él”
Quienes convivimos con animales aprendemos sus pequeñas costumbres.
Sabemos cómo recibe la comida, dónde suele dormir, cuánto juega, cómo se comporta cuando llegamos a casa o qué hace normalmente cuando le llamamos.
Por eso, un cambio brusco también puede ser una señal importante.
Un perro que normalmente está activo y de repente permanece tumbado todo el día. Un gato que siempre ha sido sociable y comienza a esconderse continuamente. Un animal que deja de comer o beber. Que no quiere moverse. Que parece dolorido o que reacciona de una manera extraña cuando lo tocamos.
No significa que todos estos cambios sean una urgencia.
Pero sí significa que merece la pena prestar atención.
Ante la duda, mejor preguntar
Uno de los problemas más habituales es intentar decidir en casa si algo es suficientemente grave como para acudir al veterinario.
Y es comprensible. No queremos preocuparnos por cualquier cosa ni acudir a urgencias innecesariamente.
Pero tampoco queremos esperar demasiado ante una situación que necesitaba atención.
Por eso, cuando existe una duda razonable, consultar es una buena opción. El veterinario podrá valorar los síntomas, el estado general del animal y decirnos si podemos observarlo en casa, si necesita una cita o si debe ser atendido con rapidez.
No hace falta convertirse en experto en veterinaria.
Lo importante es conocer a nuestra mascota, observar sus cambios y no restar importancia a determinadas señales.
Porque ellos no pueden decirnos dónde les duele ni explicarnos qué les está pasando.
Y muchas veces, ser capaces de reconocer que algo no va bien es el primer paso para poder ayudarles.
En Clínica Veterinaria Camino Real estamos para ayudarte cuando tengas dudas sobre la salud de tu mascota.
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